¿Qué tan comunes son las migrañas en los niños?
Autor: Giovana Femat Roldán

Las migrañas son un tipo de cefalea primaria que puede afectar a personas de todas las edades, incluidos los niños. Aunque generalmente se asocian con adultos, la migraña en niños es un trastorno frecuente, que puede impactar negativamente en la calidad de vida y en el desarrollo académico y social. En este artículo, exploraremos qué es la migraña, cómo se manifiesta en los más jóvenes y qué tan comunes son entre ellos.
¿Qué es la migraña?
La migraña es un trastorno neurológico caracterizado por dolores de cabeza recurrentes e intensos, acompañados de síntomas como náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz (fotofobia) y al sonido (fonofobia). A diferencia de un dolor de cabeza común, los episodios de migraña suelen ser más severos y pueden durar entre varias horas y varios días.
Las migrañas suelen dividirse en dos categorías principales:
- Migraña con aura:
En estos casos, el dolor de cabeza está precedido por señales de advertencia conocidas como «aura», que pueden incluir alteraciones visuales (como destellos de luz o puntos ciegos), sensaciones anormales o dificultades en el habla.
- Migraña sin aura:
Es el tipo más frecuente y se manifiesta directamente con el dolor de cabeza, sin las señales previas que caracterizan a la migraña con aura.
El origen de las migrañas no se comprende completamente, pero se cree que influyen factores genéticos, ambientales y cambios en la actividad cerebral.
¿Cómo se presenta la migraña en los niños?
En los niños, las migrañas pueden presentarse de manera distinta a como se manifiestan en los adultos. Por ejemplo, los dolores suelen ser más breves, y en ocasiones el niño no reporta un dolor pulsátil clásico. Estos episodios pueden durar entre una y 48 horas, aunque en la infancia la duración promedio tiende a ser menor que en adultos. Además, el dolor puede ser bilateral (afectar ambos lados de la cabeza), mientras que en los adultos es más común que se presente de un solo lado.
Los síntomas asociados también pueden variar: los niños pueden sentirse extremadamente fatigados, irritables, o presentar síntomas gastrointestinales como náuseas o vómitos. Otro signo común es la necesidad de aislarse en un cuarto oscuro y silencioso, ya que la luz y el ruido pueden agravar los síntomas.
Existen incluso tipos de migraña en niños que no presentan dolor de cabeza de inmediato, sino que se manifiestan principalmente con síntomas abdominales o mareos. Estos se conocen como síndromes periódicos infantiles, los cuales pueden ser precursores de migrañas típicas en la adultez. Los principales síntomas en niños son:

¿Qué tan comunes son las migrañas en los niños?
Las migrañas en niños y adolescentes son más comunes de lo que muchas personas creen. La prevalencia global de la migraña infantil varía según estudios, pero se estima que entre el 3% y el 10% de los niños la experimentan en algún momento. En preescolares, la frecuencia es más baja, con tasas alrededor del 1% al 3%. Sin embargo, esta prevalencia aumenta significativamente con la edad: en niños de entre 7 y 10 años, la migraña puede afectar entre el 4% y 8%, mientras que en adolescentes puede presentarse en hasta el 10-15%.
Al igual que en adultos, las migrañas tienden a ser más comunes en niñas que en niños después de la pubertad, probablemente debido a la influencia hormonal. Sin embargo, antes de la adolescencia, la incidencia es similar entre ambos sexos. Los estudios sugieren que los niños con antecedentes familiares de migraña tienen más probabilidades de desarrollar la condición. La migraña puede afectar de manera significativa la vida diaria de los niños, impidiendo su desempeño escolar y sus actividades sociales.
Diagnóstico y manejo de la migraña infantil
El diagnóstico de migraña en los niños puede ser complicado, ya que los síntomas se solapan con otras condiciones comunes, como infecciones virales o trastornos de ansiedad. Por ello, es importante que los padres y cuidadores lleven un registro de los episodios, anotando su frecuencia, duración, posibles desencadenantes y síntomas adicionales.
El tratamiento de la migraña en niños incluye medidas no farmacológicas, como garantizar un horario regular de sueño, mantener una dieta equilibrada y fomentar la práctica de actividad física moderada. En algunos casos, el médico puede recomendar analgésicos de venta libre, como ibuprofeno o paracetamol, pero siempre bajo supervisión médica. Si las migrañas son muy frecuentes o severas, el neuropediatra puede sugerir el uso de medicamentos preventivos o cambios en el estilo de vida del niño para reducir los episodios.
La migraña en los niños es un trastorno más común de lo que se suele pensar y puede tener un impacto considerable en su bienestar. Con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, es posible reducir la frecuencia y la intensidad de las migrañas, permitiendo que los niños mantengan una vida saludable y activa.
¿Cuáles son las causas de la migraña infantil?
La migraña infantil puede ser provocada por una combinación de factores genéticos y ambientales, lo que significa que tanto la predisposición hereditaria como ciertos desencadenantes del entorno juegan un papel clave en su aparición. A continuación, se describen las principales causas de la migraña en niños:
1. Factores genéticos
La genética es uno de los principales factores en la migraña infantil. Si uno o ambos padres tienen migraña, existe una mayor probabilidad de que el niño también desarrolle esta condición. Estudios han mostrado que más del 70% de los niños con migraña tienen un historial familiar de esta afección, lo que sugiere una fuerte predisposición hereditaria.
2. Cambios en la actividad cerebral
En los niños con migraña, se cree que ciertos desequilibrios en las sustancias químicas del cerebro, como la serotonina, pueden causar que el sistema nervioso central sea más sensible a los estímulos externos, lo que desencadena dolores de cabeza. Estas fluctuaciones pueden estar vinculadas a las alteraciones en los vasos sanguíneos del cerebro y su interacción con las neuronas.
3. Estrés y factores emocionales
El estrés emocional y la ansiedad pueden ser desencadenantes comunes de migraña en los niños. Situaciones como problemas en la escuela, cambios familiares, dificultades para socializar o la presión por cumplir con actividades diarias pueden contribuir al desarrollo de la migraña. El estrés activa la liberación de ciertas hormonas que pueden alterar el equilibrio químico cerebral.
4. Alteraciones del sueño
El mal sueño o la falta de descanso adecuado son causas frecuentes de migraña infantil. Un ciclo de sueño interrumpido o insuficiente puede sensibilizar al cerebro y aumentar las probabilidades de sufrir migraña. Los niños que no duermen lo suficiente, o tienen problemas para mantener un sueño reparador, son más propensos a desarrollar episodios migrañosos.
5. Desencadenantes alimenticios
Algunos alimentos pueden provocar migrañas en niños, como el chocolate, los quesos añejos, los alimentos procesados que contienen glutamato monosódico (MSG) y los embutidos con nitratos. Las irregularidades en la alimentación, como saltarse comidas, también pueden desencadenar estos episodios. Los cambios en los niveles de azúcar en la sangre (hipoglucemia) derivados de una alimentación irregular también son factores que influyen en la aparición de migrañas.
6. Factores hormonales
En las niñas, los cambios hormonales relacionados con la pubertad o el ciclo menstrual también pueden contribuir al desarrollo de la migraña. Aunque esto suele observarse más en adolescentes, los cambios hormonales iniciales en las niñas pueden estar relacionados con episodios de migraña.
7. Estímulos sensoriales
Los niños son particularmente sensibles a ciertos estímulos, como luces brillantes, sonidos fuertes o incluso olores intensos. La exposición a estos estímulos sensoriales puede desencadenar una migraña, especialmente si el niño ya tiene una predisposición genética a esta afección.
8. Cambios en el clima o presión barométrica
Algunos niños experimentan migrañas desencadenadas por cambios climáticos, como las fluctuaciones en la presión atmosférica, la humedad o las temperaturas extremas. Estos cambios pueden afectar la actividad cerebral y desencadenar una crisis migrañosa.
9. Factores físicos
El ejercicio intenso o la actividad física excesiva pueden provocar migraña en algunos niños, particularmente si no están adecuadamente hidratados. Además, problemas posturales o tensiones musculares también pueden ser causas secundarias.
10. Uso excesivo de pantallas
El tiempo prolongado frente a dispositivos electrónicos, como computadoras, tabletas o teléfonos móviles, puede aumentar la fatiga visual y el estrés mental, lo que puede desencadenar episodios de migraña en niños que son propensos a esta afección.
Es importante identificar los desencadenantes específicos de cada niño para poder implementar estrategias de prevención eficaces. Un enfoque personalizado, que incluya la identificación de factores estresantes y cambios en el estilo de vida, puede ser clave para reducir la frecuencia e intensidad de las migrañas en los niños.
