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Pruebas para diagnosticar migrañas en niños

Autor: Giovana Femat Roldán

Pruebas para diagnosticar migrañas en niños

El mayor problema es identificar el proceso, ya que los niños más pequeños raramente podrán relatar adecuadamente los síntomas. Hay que tener en cuenta el relato del niño y perfilarlo con un interrogatorio dirigido.

Es primordial la realización de un examen físico detallado. Se valorarán el estado general, cardíaca, presión arterial, la auscultación cardiopulmonar, los parámetros antropométricos, la inspección de la piel, el examen de los oídos, la región orofaríngea y la articulación temporomandibular. La mayoría de las causas de cefalea aguda se podrán descartar con esta sistemática, ya que lo más frecuente es que esté asociada de una infección de vías respiratorias altas.

Es necesaria una exploración neurológica completa que incluya un examen de fondo de ojo. En la mayoría de los pacientes con cefaleas primarias, las exploraciones física y neurológica son normales

Pruebas complementarias

No están indicadas de forma rutinaria. Se reservarán para situaciones en los que el diagnóstico no esté claro o cuando se sospeche una causa secundaria. En general, no son contributivas al diagnóstico, pero tienen su indicación específica.

Exámenes de laboratorio en sangre:

En función de sospechas concretas, se planteará la realización de:

  • Un hemograma y bioquímica convencionales (anemia, sospecha de proceso infeccioso)
  • Cribado toxicológico (intoxicación por plomo, CO)
  • Marcadores de enfermedades del colágeno, entre otras.

Examen de LCR

Descartando previamente lesiones ocupantes de espacio intracraneales. Indicada en:

  • La sospecha de hemorragia subaracnoidea con TC craneal normal
  • Descartar una infección del SNC
  • Valoración de la presión de apertura de LCR ante la sospecha de un seudotumor cerebral.

Electroencefalograma

Las anormalidades EEG inespecíficas o «epileptógenas» son más frecuentes en migrañosos que en la población general. Su papel se relegaba a la evaluación de un posible proceso epileptogénico previamente indicativo por la anamnesis; podría también contribuir al diagnóstico en procesos de encefalopatías con alteración o pérdida del estado de consciencia.

Neuroimagen

La RM craneal tiene mayor precisión diagnóstica, pero en general menor disponibilidad que la TC. Valora más eficazmente la silla turca, fosa posterior y unión cérvico-medular y puede identificar procesos tumorales, alteraciones vasculares o anomalías de la sustancia blanca de forma más precisa.

Clasificación de los tipos de cefalea

Existen diferentes tipos de cefalea, en función de la etiología, el modo de presentación y la evolución clínica. Se han desarrollado múltiples clasificaciones para intentar ordenarlas y así poder unificar conceptos.

La cefalea primaria es aquella que no se encuentra asociada a alguna causa subyacente, como son la migraña, la cefalea tensional y las cefaleas trigémino-autonómicas.

En las cefaleas secundarias, la cefalea es el síntoma de una alteración identificable a nivel estructural, metabólico, vascular, etc. En estos casos, es importante descartar signos de hipertensión intracraneal y/o disfunción neurológica progresiva.

Migraña sin aura

Representa más del 60% de las formas de migraña en la edad pediátrica. Su incidencia aumenta con la edad, afectando a un 4–11% de la población infantil (3–15 años) y al 6% en varones y al 15% en mujeres en la adolescencia (12–17 años).

Los ataques de migraña se pueden dividir en 3 fases: pródromos, cefalea y pospródromos17. Los pródromos a menudo preceden a la cefalea unas 24h. Los síntomas son inespecíficos, pero bastante estereotipados, pudiendo ser identificables por los padres:

  • Cambios de humor (euforia, depresión, irritabilidad, apatía)
  • Anorexia
  • Palidez
  • Bostezos
  • Ansiedad por la comida
  • Sed excesiva, etc.

La segunda fase es la cefalea propiamente dicha. El dolor es preferentemente vespertino en los niños más pequeños, de predominio a mediodía en los adolescentes jóvenes y tiende a asumir la presentación matutina (más típica del adulto) en adolescentes mayores.

El carácter pulsátil constituye un criterio mayor presente en el 50–60% de los casos y su presencia debe de investigarse apropiadamente en la anamnesis, ayudándose de la escenificación gestual o incluso mediante un dibujo si fuera preciso.

Migraña con aura

Ocurre en un 18% de los pacientes migrañosos. Predomina en edades más tardías: 3–5% en la infancia y 10–20% en la adolescencia. El aura aparece unos 30min antes del inicio del dolor y suele durar de 5 a 20min. La más frecuente es la visual (pérdida de visión central, patrones caleidoscópicos, fotopsias).

A veces, se refieren otros síntomas no visuales, como sensación de hormigueo en la cara y las extremidades, pérdida de fuerza en extremidades e incluso dificultad para hablar o entender. El tipo de aura dependerá del área cortical afectada y puede variar de un episodio a otro.

Migrañas complicadas

Son aquellas que asocian signos/síntomas neurológicos que persisten al menos 24h después de la cefalea.

  • Migraña hemipléjica:

Se caracteriza por hemiplejía acompañada de afasia, estado confusional y parestesias que duran de horas a días.

  • Migraña basilar:

Aura compleja (vértigo, ataxia, nistagmus, disartria, tinnitus/hiperacusia, alteración de la consciencia, parestesias bilaterales, diplopía u otras alteraciones visuales) acompañada de cefalea occipital. Existe historia familiar de migraña en más del 80% de los casos.

Causas de la migraña

La migraña es un trastorno neurológico complejo que puede desencadenarse por diversos factores. Entre las causas más comunes se encuentran:

  • Predisposición genética:

Antecedentes familiares de migraña aumentan el riesgo.

  • Cambios hormonales:

En mujeres, las fluctuaciones de estrógenos, como durante el ciclo menstrual, embarazo o menopausia, son factores clave.

  • Factores ambientales:

Estrés, cambios en los patrones de sueño o alteraciones climáticas pueden desencadenar migrañas.

  • Alimentación:

Consumo de ciertos alimentos o bebidas, como alcohol, cafeína, chocolate, quesos añejos o aditivos como glutamato monosódico (MSG).

  • Estímulos sensoriales:

Luces brillantes, sonidos fuertes o ciertos olores intensos.

  • Factores neurológicos:

Alteraciones en la actividad cerebral que afectan los vasos sanguíneos y neurotransmisores, como la serotonina.

Identificar y manejar estos factores puede ayudar a prevenir o reducir la frecuencia de las migrañas.