¿Por qué me duele la cabeza después de mirar pantallas?
Autor: Giovana Femat Roldán

Pasar largas horas frente a una pantalla puede desencadenar o empeorar el dolor de cabeza, sobre todo en aquellas personas que padecen migraña. Este fenómeno se debe a una combinación de factores que afectan directamente a la estructura cerebral, los sentidos y la postura corporal.
Luz y sensibilidad visual
Uno de los principales motivos por los cuales mirar pantallas durante mucho tiempo puede causar dolor de cabeza es la exposición prolongada a la luz azul que emiten dispositivos como computadoras, teléfonos y tabletas. Las personas con migraña son especialmente sensibles a la luz, una condición conocida como fotofobia. Esta sensibilidad visual hace que el brillo de las pantallas, incluso cuando no es excesivo, sea percibido de manera más intensa por el cerebro, lo que puede desencadenar una respuesta dolorosa.
Además, el contraste entre el fondo brillante de las pantallas y el entorno puede aumentar la fatiga ocular. Al esforzarse para adaptarse a estos cambios de iluminación, los músculos oculares se tensan, lo que puede causar una sensación de fatiga visual y eventualmente dolor de cabeza.
Esfuerzo visual prolongado
Al mirar una pantalla por largos períodos, los ojos realizan un esfuerzo considerable para enfocar correctamente y adaptarse a distancias que a menudo no son naturales. Esto provoca una sobrecarga en el nervio óptico y las estructuras asociadas, lo cual, en personas propensas a la migraña, puede desencadenar una crisis. Incluso en individuos sin migraña, el esfuerzo visual prolongado es conocido por causar cefaleas tensionales, que pueden confundirse o coexistir con episodios migrañosos.
Postura y tensión muscular
Otro factor que influye es la postura corporal que se adopta durante el uso de dispositivos electrónicos. Pasar mucho tiempo encorvado sobre una pantalla puede generar tensión en los músculos del cuello, los hombros y la espalda. Esta tensión, a su vez, se irradia hacia la cabeza, contribuyendo al desarrollo de dolores de cabeza. En personas con migraña, esta tensión muscular puede actuar como un desencadenante que precipita el episodio.
Deshidratación y fatiga
El uso prolongado de pantallas puede llevar a la deshidratación, ya que a menudo se olvida beber agua mientras se está concentrado en una tarea. La deshidratación es un desencadenante común de migraña y, sumada al estrés visual y físico, puede agravar el dolor. Además, la fatiga mental resultante de la sobreestimulación digital puede sobrecargar al cerebro, provocando dolores de cabeza.

¿Qué se puede hacer?
Para mitigar los efectos negativos del uso prolongado de pantallas, se pueden seguir algunos consejos que ayudan a reducir la frecuencia y la intensidad de los episodios de migraña:
- Descansos frecuentes:
Aplicar la regla 20-20-20, que consiste en tomar un descanso de 20 segundos cada 20 minutos mirando a una distancia de al menos 20 pies (6 metros).
- Uso de filtros de luz azul:
Existen aplicaciones y dispositivos que reducen la emisión de luz azul, lo cual puede aliviar el impacto en los ojos.
- Mejorar la postura:
Asegurarse de mantener una postura ergonómica adecuada al usar dispositivos electrónicos, para reducir la tensión en el cuello y los hombros.
- Hidratación adecuada:
Beber suficiente agua a lo largo del día es esencial para prevenir dolores de cabeza relacionados con la deshidratación.
Es importante recordar que cada persona con migraña es diferente, y lo que funciona para uno puede no ser eficaz para otro. Si el dolor de cabeza persiste o empeora, es recomendable consultar a un especialista en neurología para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
¿Quiénes padecen migraña?
La migraña es un trastorno neurológico que afecta a millones de personas en todo el mundo, y aunque puede aparecer en cualquier individuo, ciertos grupos son más propensos a padecerla debido a factores genéticos, hormonales y ambientales. A continuación, se describe en detalle quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar migraña:
1. Género
La migraña afecta a ambos sexos, pero las mujeres son significativamente más propensas a padecerla. De hecho, hasta tres veces más mujeres que hombres sufren de migraña. Esta diferencia está relacionada principalmente con las fluctuaciones hormonales. Las mujeres suelen experimentar más episodios de migraña durante períodos de cambios hormonales, como:
- Menstruación: La migraña menstrual es bastante común debido a la disminución de los niveles de estrógenos antes del inicio del ciclo.
- Embarazo: Algunas mujeres experimentan migrañas durante el embarazo, aunque otras pueden notar una mejora de los síntomas.
- Menopausia: Los cambios hormonales también pueden influir en la frecuencia y la intensidad de las migrañas en esta etapa.
2. Edad
La migraña puede presentarse a cualquier edad, pero es más común entre los 15 y los 55 años. En la infancia, tanto niños como niñas pueden desarrollar migrañas, pero es en la adolescencia cuando la incidencia en mujeres comienza a ser mayor. Después de los 50 años, muchas personas experimentan una reducción en la frecuencia de los episodios migrañosos, aunque no desaparece por completo en todos los casos.
3. Genética
La predisposición genética juega un papel fundamental en el desarrollo de la migraña. Si uno de los padres padece migraña, hay un 50% de probabilidad de que los hijos también la padezcan, y si ambos padres la tienen, el riesgo aumenta hasta un 75%. Esto indica una clara tendencia hereditaria, lo que sugiere que algunas personas nacen con una mayor sensibilidad a los desencadenantes de la migraña.
4. Estrés y estilo de vida
Las personas sometidas a altos niveles de estrés, ya sea por el trabajo, estudios o situaciones personales, tienen mayor riesgo de experimentar episodios de migraña. La falta de sueño, una dieta irregular y el consumo de ciertos alimentos y bebidas, como el alcohol, también pueden aumentar la susceptibilidad a las migrañas. Aquellos con hábitos de vida poco saludables tienden a experimentar episodios más frecuentes o severos.
5. Personas con otras condiciones neurológicas o de salud mental
Existe una relación entre la migraña y otros trastornos neurológicos y psiquiátricos, como:
- Depresión: Las personas con depresión tienen más probabilidades de desarrollar migrañas, y viceversa.
- Ansiedad: Los trastornos de ansiedad a menudo están asociados con migrañas crónicas.
- Trastornos del sueño: El insomnio y otros problemas del sueño pueden actuar como desencadenantes de la migraña.
6. Factores ambientales
Los cambios en el entorno también pueden ser un factor importante. Las personas que viven en áreas con temperaturas extremas o humedad alta, o que están expuestas a ruidos fuertes, luces brillantes o cambios de altitud, pueden ser más vulnerables a los ataques de migraña.
7. Personas con sensibilidad a los desencadenantes
Algunos individuos son más susceptibles a ciertos factores desencadenantes de la migraña, como ciertos alimentos (chocolate, quesos añejos, alimentos con glutamato monosódico), bebidas (vino tinto, café en exceso), cambios en los patrones de sueño o exposición a luces brillantes y ruidos intensos.
En resumen, la migraña afecta a una amplia variedad de personas, pero es más común en mujeres, personas con antecedentes familiares y aquellos expuestos a factores como el estrés o los cambios hormonales. Aunque no todas las personas que pertenecen a estos grupos desarrollarán migraña, conocer los factores de riesgo puede ser crucial para prevenir y manejar esta afección debilitante.
