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¿Por qué las migrañas empeoran con el estrés?

Autor: Giovana Femat Roldán

¿Por qué las migrañas empeoran con el estrés?

El estrés es una parte inevitable de la vida. En situaciones de alta demanda, el cuerpo se adapta activando mecanismos fisiológicos que le permiten hacer frente a los desafíos. No obstante, cuando el estrés es prolongado, crónico o mal manejado, puede agravar las condiciones médicas de una persona. Entender cómo el estrés impacta en la migraña y cómo afecta la calidad de vida es fundamental para buscar maneras de controlarlo, ya que puede desencadenar y agravar los episodios de migraña. 

El estrés activa el sistema nervioso autónomo causando una red compleja de respuestas corporales. Entre las más importantes está la liberación de adrenalina y cortisol, dos hormonas que preparan el cuerpo para enfrentar una situación percibida como peligrosa o demandante (“respuesta de lucha o huida”). A corto plazo son útiles, pero su liberación crónica puede desencadenar una serie de procesos que aumentan la susceptibilidad para presentar un ataque migrañoso. 

Una de las consecuencias de la liberación de cortisol es el aumento de la vasoconstricción. Este proceso afecta el flujo de sangre hacia el cerebro, y al reducir la oxigenación en ciertas áreas, puede desencadenar dolor. Adicionalmente, el estrés produce una sobreestimulación del cerebro, que lo hace más sensible a estímulos con el aumento de la sensibilidad al dolor. Asimismo, puede afectar la liberación de ciertos neurotransmisores, como la serotonina, que desempeñan un papel crucial en la regulación del dolor y el estado de ánimo. 

Otro efecto del estrés es el aumento de la tensión muscular, particularmente en áreas como el cuello, los hombros y la cabeza, lo cual agrega incomodidad física y agrava la migraña. La tensión muscular, combinada con el aumento de cortisol y adrenalina, hace que el cuerpo mantenga un estado de alerta continuo. 

El estrés también influencia otros aspectos de la salud generando un ciclo que impacta negativamente en la calidad de vida. Estos efectos indirectos del estrés pueden a su vez, aumentar la intensidad de los ataques migrañosos. 

Efectos del estrés

  • Trastornos del sueño y fatiga.

La tensión emocional causada por el estrés influye sobre el sueño y puede provocar insomnio o disminución de la calidad del descanso. Esto implica un aumento en el riesgo de episodios de migraña además de la sensación de fatiga, incrementando la vulnerabilidad del cuerpo ante desencadenantes de migraña. 

  • Cambios hormonales.

El estrés también tiene impacto sobre las hormonas, especialmente en las mujeres, donde los cambios hormonales son una causa de migrañas. La liberación constante de cortisol puede desestabilizar el equilibrio hormonal y alterar el ciclo menstrual. Por lo tanto, aumenta el riesgo de que se presenten ataques en determinadas fases del ciclo menstrual o menopausia. 

  • Ansiedad y tensión emocional.

Los ataques migrañosos suelen estar acompañados de ansiedad debido a la imprevisibilidad de los episodios, creando un estado de alerta constante. La ansiedad también aumenta el estrés, entonces, se perpetúa este ciclo. Además, puede hacer que se eviten actividades por miedo a sufrir un ataque, lo cual impacta negativamente la vida social y profesional de quienes viven con migraña. 

  • Reducción de la relajación.

Asociado con lo anterior, algunas personas bajo estrés también presentan incapacidad para relajarse y disfrutar actividades que antes les generaban calma. La falta de relajación agrava el estado de tensión, contribuyendo a que el ciclo de la migraña sea más difícil de romper. 

Estrategias para manejar el estrés y reducir los ataques de migraña

Controlar el estrés es clave para quienes buscan reducir la frecuencia e intensidad de sus migrañas. Implementar técnicas de manejo de estrés puede ayudar a regular la liberación de cortisol y la activación del sistema nervioso autónomo, y mejorar la respuesta corporal a los desencadenantes. Algunas estrategias que pueden resultar útiles son:

  • Ejercicio regular y estiramientos.

La actividad física es una excelente forma de liberar energía y reducir la tensión muscular. Algunos tipos de ejercicio (yoga, tai chi, natación) ya incluyen técnicas de estiramiento y respiración. Además, el ejercicio libera endorfinas, sustancias que ayudan a contrarrestar la hipersensibilidad al dolor. 

  • Meditación y otras técnicas de relajación.

Pueden ser útiles para reducir el nivel de estrés porque ayudan a reducir la sobreestimulación cerebral. 

  • Planificación y organización.

El estrés es inevitable, pero organizar las tareas diarias y tomar pausas regulares puede ayudar a reducir la carga emocional. 

  • Establecimiento de una rutina de sueño regular.

Es una herramienta que disminuye los efectos negativos del estrés sobre el ciclo de migraña. La rutina mejora la calidad del sueño y facilita el descanso reparador. 

  • Llevar un diario de desencadenantes.

Registrar los episodios de migraña y los factores que lo preceden son útiles para identificar patrones y desencadenantes específicos (ambiente/entorno, situaciones). A su vez, permite tomar medidas preventivas y así reducir el riesgo de un ataque. 

  • Apoyo emocional y terapia.

Una buena red de apoyo y acudir con un profesional de la salud puede ayudar a reducir el impacto de la migraña sobre la salud mental. 

En conclusión, el estrés influye directamente en el ciclo de la migraña, desde su fisiopatología hasta los efectos indirectos en la vida cotidiana. Con el control adecuado, es posible reducir su impacto. Incorporar estrategias de manejo del estrés puede ayudar a minimizar la frecuencia e intensidad de los ataques y directa e indirectamente, mejorar la calidad de vida.