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Características de la cefalea en racimos

Autor: Giovana Femat Roldán

Características de la cefalea en racimos

La cefalea en racimos se caracteriza por un dolor de cabeza intenso, unilateral, que ocurre en brotes y que se acompaña de síntomas autonómicos como ojo lloroso, congestión nasal y sudoración facial. 

¿Qué es la cefalea en racimos?

Cuando se habla de cefaleas tiende siempre a hablarse de cefalea tensional y migraña, sin embargo existen muchos tipos de cefaleas que son importantes de identificar ya que se benefician de diferentes tratamientos. La cefalea en racimos tiene algunas particularidades que la diferencian del resto de las cefaleas y si bien es una cefalea que no suele presentar complicaciones, es un tipo de cefalea intensa que afecta de forma significativa la calidad de vida de las personas que la padecen. 

De acuerdo a la Clasificación Internacional de Cefaleas, la cefalea en racimos pertenece al grupo de cefaleas trigémino-autonómicas que comparten la característica de ser cefaleas intensas, de corta duración, que afectan el área que se encuentra inervada por el nervio trigémino (el cual abarca la mitad de la cara) y que además se asocian a síntomas autonómicos. 

La intensidad del dolor es una de las características más destacables de esta cefalea y se llega a decir que puede ser uno de los dolores más intensos que un humano pudiera experimentar, es tanto el dolor que incluso algunas personas que llegan a experimentarla han llegado a contemplar el suicidio durante los ataques agudos. Conocer de esta cefalea ayuda a que las personas que la padecen puedan buscar la atención apropiada, recibir tratamiento para los ataques agudos y para la prevención de futuros ataques. 

¿En quiénes se presenta la cefalea en racimos?

La cefalea en racimos suele presentarse más comúnmente en hombres mayores de 30 años, sin embargo puede presentarse en mujeres y a cualquier edad. De igual forma se ha visto que gran parte de las personas que tienen el diagnóstico fuman, tienen algún trastorno del sueño, algún familiar padece el mismo tipo de cefalea o han tenido historia de un traumatismo craneoencefálico. 

¿Cómo identificar una cefalea en racimos?

La cefalea en racimos se caracteriza por: 

  • Dolor de cabeza intenso:

Comúnmente descrito como uno de los dolores más intensos de la vida

  • Dolor unilateral:

Se presenta solo en un lado del cráneo afectando el área de ojos, mandíbula o región temporal

  • Episodios en racimos:

Se presentan múltiples ataques agudos de corta duración (entre 15 y 180 minutos) que ocurren una vez cada 2 días o hasta 8 veces al día en una fase activa. La mayoría de los pacientes sufren ataques episódicos que suelen durar semanas a meses alternados por meses o años de periodos sin dolor. Los episodios son más frecuentes en la primavera y en el otoño. 

  • Síntomas autonómicos:

Se presentan en el lado de la cara en donde aparece el dolor.

Epífora (ojo lloroso)

Ptosis (párpado caído)

Inyección conjuntival (ojo rojo)

Congestión o escurrimiento nasal

Miosis (contracción pupilar)

Sentimientos de inquietud o ansiedad

  • Patrón circadiano:

Los ataques siguen un patrón circadiano, generalmente ocurren en la noche y suelen impactar de forma negativa en la calidad del sueño lo cual tiene como consecuencia una alteración en la calidad de vida en general. 

¿Cómo se puede diferenciar de otro tipo de cefaleas?

Dentro del diagnóstico diferencial de la cefalea en racimos principalmente se encuentra la migraña, ya que comparten algunas características, sin embargo algunos puntos importantes a diferenciar son: 

Tipo de dolor

A diferencia de otras cefaleas, la cefalea en racimos siempre se presenta de forma unilateral y el dolor suele ser punzante y ubicarse en los ojos, alrededor de los ojos o en la región temporomandibular que puede ser desencadenado por el consumo de alcohol, cigarros, olores o ambientes calurosos. A diferencia de la migraña, el ejercicio no empeora el dolor

Duración de episodios 

En promedio cada episodio de cefalea dura entre 50 a 180 minutos, por lo que los episodios son más cortos cuando se comparan con la migraña que puede llegar a durar hasta 72 horas. 

Síntomas acompañantes 

Más del 90% de las personas presentan síntomas autonómicos, además de la sensación de agitación e inquietud. A diferencia de las personas con migraña, las personas con cefalea en racimos no suelen presentar náusea, vómito, fotofobia o fonofobia(sensibilidad a la luz o a los sonidos). 

¿Cuál es el tratamiento para la cefalea en racimos?

La cefalea en racimos, también conocida como «cefalea en brotes» o «cefalea histamínica,» es una de las formas más dolorosas de cefalea primaria. Esta condición se caracteriza por episodios recurrentes de dolor intenso en un lado de la cabeza, generalmente alrededor del ojo, que pueden durar de 15 minutos a tres horas, y que ocurren en racimos o brotes durante semanas o meses, seguidos de periodos de remisión.

1. Tratamiento Abortivo (para detener el dolor durante un episodio):

  • Oxígeno Terapéutico:

Inhalar oxígeno puro al 100% a través de una mascarilla no re-respiratoria a un flujo alto (alrededor de 12-15 litros por minuto) es uno de los tratamientos más efectivos para abortar un ataque de cefalea en racimos. Generalmente, el alivio del dolor se produce en 15 a 20 minutos.

  • Sumatriptán:

Este medicamento, utilizado comúnmente en el tratamiento de la migraña, es también eficaz para las cefaleas en racimos. Puede administrarse a través de inyección subcutánea o como un aerosol nasal. La inyección suele proporcionar un alivio rápido.

  • Zolmitriptán:

Otro triptán que puede ser eficaz, especialmente en forma de aerosol nasal, proporcionando alivio durante los ataques agudos.

  • Dihidroergotamina:

Este fármaco, administrado por vía intravenosa o intranasal, puede ser útil en algunos casos, aunque es menos comúnmente utilizado que los triptanes.

2. Tratamiento Preventivo (para reducir la frecuencia y severidad de los ataques):

  • Verapamilo:

Es el tratamiento preventivo de primera línea para la cefalea en racimos. Es un bloqueador de los canales de calcio que, cuando se administra en dosis adecuadas, puede prevenir o reducir significativamente la frecuencia de los ataques.

  • Corticosteroides:

Como la prednisona, pueden ser utilizados para interrumpir un brote o en el inicio del tratamiento preventivo. Estos medicamentos suelen ser efectivos a corto plazo.

  • Litio:

Aunque es más comúnmente utilizado en el tratamiento del trastorno bipolar, el litio también puede ser eficaz en la prevención de las cefaleas en racimos, especialmente en aquellos que tienen un ciclo crónico.

  • Topiramato:

Este anticonvulsivante se utiliza ocasionalmente como tratamiento preventivo para reducir la frecuencia de los ataques.

3. Otras Opciones Terapéuticas:

  • Estimulación del nervio occipital:

En casos de cefalea en racimos crónica y refractaria a otros tratamientos, la estimulación del nervio occipital mediante la colocación de un pequeño dispositivo bajo la piel puede ser una opción.

  • Bloqueos del nervio occipital:

Inyecciones de anestésico local y esteroides en la parte posterior de la cabeza pueden proporcionar alivio en algunos pacientes.

  • Melatonina:

Algunos estudios han sugerido que la melatonina en dosis altas antes de acostarse puede ser útil, particularmente en casos de cefalea en racimos nocturna.

4. Manejo No Farmacológico:

  • Evitar los desencadenantes:

Aunque no siempre es posible, identificar y evitar desencadenantes específicos, como el alcohol, ciertos alimentos o la altitud elevada, puede ayudar a reducir la frecuencia de los episodios.

  • Manejo del estrés:

Técnicas de relajación y manejo del estrés, aunque no son tratamientos directos, pueden contribuir al bienestar general y posiblemente reducir la frecuencia de los episodios.

Es importante recordar que el tratamiento de la cefalea en racimos debe ser individualizado, y lo que funciona para un paciente puede no ser efectivo para otro. Por ello, es esencial trabajar de cerca con un neurólogo especializado para determinar la mejor estrategia de manejo.