¿Cómo afecta la migraña al sueño?
Autor: Giovana Femat Roldán

La mayoría de las investigaciones no establecen claramente que relación causal; la migraña puede ser resultado de una fragmentación del sueño, la alteración del sueño puede estar provocada por la migraña o puede que el sueño y la migraña sean consecuencia de otra cuestión médica subyacente. Esta relación entre migraña y sueño se considera bidireccional. De forma que, por un lado, un trastorno del sueño puede desencadenar una crisis de dolor de cabeza y, por otro lado, las personas con migraña describen con frecuencia síntomas de trastornos del sueño.
Diferencia entre cefalea y migrañas
Cefalea es un término médico amplio, que hace referencia a un síntoma que es el dolor de cabeza, y la migraña es más que un dolor de cabeza y además se diferencia de los otros tipos de cefalea tanto en sus características clínicas, como en sus síntomas asociados y en sus factores desencadenantes.
Trastornos del sueño durante la migraña
Los trastornos del sueño aumentan la discapacidad y disminuyen la calidad de vida relacionada con la salud de los pacientes. Existe evidencia científica que demuestra que el insomnio es el trastorno del sueño más prevalente entre los pacientes con migraña crónica, ya que entre el 68 y el 84 % sufren síntomas de insomnio a diario o casi a diario.
El insomnio, definido como la dificultad para dormir en el momento en el que corresponde, se presenta en al menos 2/3 de los pacientes con formas crónicas de la enfermedad (cefalea en al menos 15 días del mes). Bajo esta dificultad para conciliar el sueño, pueden existir otros trastornos del sueño, a menudo infra diagnosticados con antelación, como es el caso del síndrome de piernas inquietas para cuya confirmación diagnóstica será necesaria la realización de una prueba de inmovilización subjetiva.
Otro ejemplo lo constituyen aquellos pacientes que se describen como roncadores y presentan un empeoramiento reciente de su dolor, con crisis de predominio matutino y asociado a somnolencia diurna y menor capacidad de concentración, será necesario realizar un estudio para confirmar un síndrome de apnea-hipopnea del sueño intercurrente.
Otros trastornos asociados
El paciente con migraña presenta una mayor probabilidad de presentar otras enfermedades, que a menudo dificultan el control de los episodios. Entre ellos, se encuentran la depresión o ansiedad, la fibromialgia y otros dolores crónicos, la obesidad, los trastornos del sueño y el ictus.
¿Qué síntomas de la migraña afectan al sueño?
La migraña puede impactar significativamente el sueño, ya que muchos de sus síntomas afectan la capacidad de una persona para descansar adecuadamente. Algunos de los síntomas que más suelen alterar el sueño incluyen:
- Dolor de cabeza intenso:
Este es el síntoma más común de la migraña, y su severidad puede dificultar que una persona se quede dormida o permanezca dormida durante la noche.
- Náuseas y vómitos:
Estos síntomas gastrointestinales, que frecuentemente acompañan a la migraña, pueden hacer que sea muy incómodo intentar dormir, interrumpiendo el ciclo de descanso.
- Sensibilidad a la luz y el sonido:
Durante una crisis de migraña, las personas pueden experimentar hipersensibilidad a estímulos como la luz y el ruido, lo que puede hacer que sea más difícil crear un ambiente tranquilo y propicio para el sueño.

- Insomnio:
Muchas personas con migraña reportan dificultades para conciliar el sueño o mantenerse dormidos. Este insomnio puede ser tanto una consecuencia directa del dolor como de la incomodidad general de otros síntomas.
- Sueño no reparador:
Incluso cuando logran dormir, algunas personas con migraña pueden despertarse sintiendo que no han descansado adecuadamente, lo que se conoce como sueño no reparador. Esto puede ser resultado de una pobre calidad del sueño durante la fase de recuperación de una migraña.
- Cambios en los patrones de sueño:
Algunas personas pueden tener ataques de migraña que se desencadenan o agravan por alteraciones en sus hábitos de sueño, como dormir demasiado poco o en exceso.
Además, la migraña está estrechamente relacionada con otros trastornos del sueño, como el síndrome de piernas inquietas o la apnea del sueño, que también contribuyen a interrumpir el descanso. Esto crea un ciclo negativo donde la falta de sueño aumenta la probabilidad de tener más migrañas, y las migrañas, a su vez, empeoran la calidad del sueño.
¿Cómo lo diagnosticamos?
El diagnóstico de los trastornos que se generan por la migraña, es a través de una adecuada anamnesis del paciente, no solo debe incluir las características del dolor de cabeza y los posibles síntomas asociados. También es importante incorporar preguntas dirigidas sobre los patrones de sueño del paciente y sobre la posible presencia de un trastorno del sueño intercurrente que justifiquen una peor calidad del sueño y puedan actuar como un factor desencadenante de las crisis de dolor y como un factor hacia formas más frecuentes de la enfermedad y más discapacitantes. Esta anamnesis guiará la necesidad de completar el estudio del sueño del paciente con migraña hacia una u otra prueba.
La polisomnografía permite además detectar la calidad de sueño de acuerdo con la distribución de las distintas fases de sueño y la proporción de sueño N3 (el conocido como “sueño reparador y profundo”) y también permite detectar otros trastornos del sueño, como las alteraciones de conducta durante el sueño o parasomnias, como el sonambulismo, más frecuentes en la población pediátrica que padece migraña.
Abordaje conjunto para la migraña y trastornos de sueño
El abordaje del tratamiento de las cefaleas y de los trastornos del sueño debe de ser común. No hay que olvidar una valoración del sueño del paciente que sufre cefalea, ya que el tratamiento profiláctico de estos trastornos puede requerir comenzar por el tratamiento de sus alteraciones de sueño. Es de vital importancia valorar y tratar los factores psicopatológicos (ansiedad y depresión) del paciente, que muy frecuentemente suelen coexistir con estos problemas (como causa y consecuencia de estos).
Es también fundamental valorar posibles factores desencadenantes de las crisis: Si existiese un claro factor desencadenante de las crisis de migraña habrá que evitarlo. Los más habituales son los cambios en el ritmo de sueño debidos al trabajo a turnos y la reducción o aumento de las horas de sueño típicas de los fines de semana. En ocasiones, la simple higiene del sueño puede reducir de forma significativa el número de crisis y hacer que el tratamiento farmacológico sea innecesario. En otras, particularmente cuando coexiste una patología del sueño, el abordaje debe de ser realizado de manera conjunta.
