Astrocitos: ¿Qué relación tienen con el dolor crónico?
Autor: Giovana Femat Roldán

Los astrocitos, junto con los oligodendrocitos, y microglía hacen parte del tejido de neuroglia acompañante de las neuronas. Los astrocitos (Ast) son las células gliales más numerosas del sistema nervioso central (SNC) en el cerebro del humano adulto comprende del 20 % al 40 % de la materia gris cerebral; la sustancia blanca presenta mayor cantidad que la gris.
¿Cuál es la función de los astrocitos?
Los astrocitos pueden activar genes o vías de señalización o expresión de proteínas que permiten su acción e interacción con otras células gliales y neuronas para mantener la homeostasis del SNC; alteraciones en cualquiera de estos procesos pueden acarrear disfunción, además pueden experimentar cambios morfológicos/fisiológicos y aumentar con la senectud en el caso de mamíferos, primates, roedores y humanos, o con el progreso de algunas enfermedades neurodegenerativas o desórdenes del sistema nervioso de los humanos.
Hacen parte de la barrera hematoencefálica del cerebro (bhe), regulan y modulan los neurotransmisores y señales moleculares, interactúan con otras células de la glía, del sistema inmunitario y neuroendocrino, y son indispensables para regular el metabolismo de las neuronas.
Los astrocitos desempeñan un papel importante en la migraña, especialmente en la migraña con aura (migraña con depresión cortical), donde se ha demostrado que contribuyen a la propagación de la despolarización cortical propagada. Los astrocitos pueden regular la excitabilidad cortical, la regulación de neurotransmisores y la homeostasis cerebral, lo que los convierte en una parte integral de la patogenia de la migraña.
Migraña
Se define por la presencia de ataques graves y recurrentes de dolor de cabeza incapacitante acompañados de otros síntomas neurológicos como náuseas, fotofobia y alodinia, que duran de 4 a 72 h y durante los cuales el paciente es completamente incapaz de funcionar normalmente. La migraña es la segunda enfermedad neurológica crónica más incapacitante que causa una mala calidad de vida con una carga social y económica asociada debido a los costos de atención médica y tratamiento, el ausentismo laboral y la reducción de la productividad.
Especialmente en la migraña, se ha demostrado que las células gliales contribuyen a ciertos mecanismos en donde inicialmente se consideraban células de soporte pasivo para las neuronas, ahora se acepta ampliamente que desempeñan un papel activo en el desarrollo y la función del sistema nervioso. Entre otras funciones, mantienen la homeostasis neuronal nutriendo y mejorando la función neuronal y manteniendo un entorno químico adecuado. También protegen y ayudan en la reparación y regeneración de las neuronas durante lesiones, inflamaciones e infecciones.
Se ha planteado la hipótesis de que la migraña está asociada con la hiperexcitabilidad cerebral, una característica observada en pacientes con epilepsia que se ha vinculado a la disfunción de los astrocitos. La migraña crónica también comparte varias características importantes con el dolor crónico, y se ha demostrado que este último tiene un fuerte componente glial. Además, también se ha sugerido que las comorbilidades de la migraña, como la depresión y el estrés, tienen una contribución de las células gliales. Esto ha llevado a la hipótesis de que las células gliales pueden ser actores clave tanto en la patogénesis como en la cronificación de la migraña y ha promovido el desarrollo de estudios para analizar esta asociación.
Existen diferentes subtipos de células gliales, cada uno con funciones distintas. En el sistema nervioso central (SNC), la glía incluye dos subtipos principales: macroglía y microglía. La macroglía deriva de células madre neurales e incluye astrocitos, oligodendrocitos y glía NG2. La microglía, en cambio, tiene un origen mieloide y deriva de macrófagos fetales. En el sistema nervioso periférico (SNP), la glía incluye células de Schwann, células gliales satélite, células envolventes olfatorias y glía entérica. Aunque cada tipo de célula glial participa en una gran variedad de funciones, los astrocitos están principalmente involucrados en el mantenimiento de la homeostasis del SNC.

Implicaciones para la cronificación de la migraña; papel de la glía en el dolor crónico
La cronificación de la migraña implica la transformación de la enfermedad a su forma más severa, en la que los pacientes sufren más de 15 días/mes de dolor de cabeza severo y la carga de la enfermedad aumenta exponencialmente. Aunque varios factores de riesgo se han asociado con la cronificación de la migraña, incluyendo el tratamiento agudo y preventivo ineficaz, el sexo femenino, el bajo nivel educativo, los eventos vitales estresantes y la presencia de comorbilidades, los mecanismos detrás de este proceso no se comprenden.
Se ha demostrado que la contribución de las células gliales revierten los cambios inducidos por lesiones en las células gliales utilizando diferentes enfoques reduce, o incluso elimina, el comportamiento del dolor.
¿Cuáles son las causas para el dolor crónico de migraña?
La migraña crónica es una condición compleja y, a menudo, debilitante, que afecta de manera significativa la calidad de vida de quien la padece. Cuando se habla de dolor crónico por migraña, se hace referencia a personas que experimentan dolor de cabeza 15 o más días al mes, durante al menos tres meses, y que, en al menos ocho de esos días, el dolor tiene características propias de una migraña.
Entender las causas de este dolor crónico no siempre es sencillo, porque suele ser el resultado de una interacción entre varios factores. A continuación, se abordan las principales causas y mecanismos que pueden estar involucrados:
1. Factores genéticos
Quien vive con migraña crónica muchas veces tiene antecedentes familiares de migraña. Esto sugiere que existe una predisposición genética que facilita la aparición de alteraciones en la forma en que el cerebro maneja estímulos sensoriales, dolorosos y vasculares.
Se podría decir que en estas personas el sistema nervioso es, desde su origen, más vulnerable a ciertos desequilibrios.
2. Transformación de migraña episódica a migraña crónica
La migraña no siempre inicia como un problema crónico. Muchas personas comienzan teniendo episodios aislados que, con el tiempo, se vuelven cada vez más frecuentes.
Este fenómeno, conocido como cronificación, puede ser impulsado por:
- Uso excesivo de medicamentos (especialmente analgésicos o triptanes).
- Presencia constante de factores desencadenantes como el estrés, trastornos del sueño o cambios hormonales.
- Manejo inadecuado de las crisis agudas desde fases tempranas.
Cada crisis no bien tratada, cada analgésico usado de forma desmedida, puede ser como un ladrillo más en la construcción de una migraña que no descansa.
3. Factores ambientales y de estilo de vida
El ambiente en el que alguien vive y sus hábitos cotidianos tienen un peso considerable en el desarrollo de migraña crónica:
- Estrés emocional prolongado: el cerebro sometido a un estado de alerta permanente se vuelve más susceptible al dolor.
- Falta de sueño o sueño de mala calidad: dormir poco o dormir mal puede «desorganizar» los ritmos internos del cerebro.
- Alimentación: saltarse comidas, consumir ciertos alimentos desencadenantes (como chocolate, quesos añejos, alimentos procesados) o deshidratarse puede facilitar las crisis.
- Cambios hormonales: particularmente en mujeres, las variaciones hormonales pueden actuar como un catalizador para la cronificación.
- Consumo de sustancias: la cafeína en exceso o su retirada abrupta, el alcohol y el tabaco también son factores conocidos.
Vivir a contracorriente de las necesidades del propio cuerpo es como tensar una cuerda que, tarde o temprano, termina rompiéndose.
4. Alteraciones cerebrales
En personas con migraña crónica, se ha identificado que existen alteraciones en áreas cerebrales involucradas en el procesamiento del dolor, como el tálamo, la corteza cerebral y ciertas conexiones de la sustancia gris.
Estas alteraciones pueden provocar una hipersensibilidad del sistema nervioso, donde estímulos que normalmente no causarían dolor comienzan a hacerlo. Esto se conoce como sensibilización central.
El cerebro, en este contexto, se convierte en un terreno fértil donde el dolor puede surgir con muy poco estímulo, o incluso sin causa aparente.
5. Otras condiciones médicas asociadas
La migraña crónica con frecuencia coexiste con otras enfermedades que, a su vez, complican su evolución:
- Ansiedad y depresión.
- Trastornos de sueño, como insomnio o apnea obstructiva del sueño.
- Dolores musculoesqueléticos crónicos, como el dolor cervical.
- Síndrome de fatiga crónica y fibromialgia.
La presencia de estas condiciones no solo incrementa el número de días de dolor, sino que también puede hacer que el cerebro quede atrapado en un ciclo donde cada problema alimenta al otro.
Reflexión final
Hablar de migraña crónica es hablar de una enfermedad profundamente individual, donde cada historia es única y cada causa se entrelaza con otras. No existe un único culpable, sino una constelación de factores que, juntos, mantienen al cerebro en un estado de vulnerabilidad permanente.
Conocer estas causas no solo permite comprender mejor lo que sucede, sino también abrir la puerta a un tratamiento más personalizado y compasivo.
